El comienzo de todo

Año 1997. A través de la revista White Dwarf y tiendas en Madrid, descubrimos que hay un juego paralelo al mundo de Warhammer Fantasy en el que dos equipos se baten el cobre en una especie de fubol américano. El grupo de colegas nos miamos y por nuestra mente se pasa la misma idea: «¡tenemos que jugar a eso!». Ni cortos ni perezosos, investigamos cómo obtenerlo de importación ya que por entonces la tercera edición no se encontraba en España y junto con la edición básica y el suplemento DeathZone convencemos a más gente acerca de las bondades del juego recién descubierto.

El enganche

Con veinte personas de nuestro ámbito, conseguimos crear un torneo. nuestra primera Chaos Cup. La final fue un duelo entre Skavens (llevados por mi) y Equipo del Caos. Aunque me fulminaron y me mataron a más de la mitad del equipo (este juego es a veces tan cruel), el deño ya estaba hecho. Blood bowl se había quedado en mi cabeza y en la de los compañeros como el juego perfecto para las tardes.

Abandono y vuelta

Desafortunadamente el tiempo pasa y sobrevienen obligaciones. estudios, universidad, trabajos. Toca priorizar ciertas cosas en espera de tiempos mejores. del mismo modo que tuvimos que separarnos del juego, éste cayó en el olvido por parte de una GW que se centró en WH dejando de lado lo que ellos denominan como «juegos de especialista».

Pero como (casi) todo en esta vida tiene solución y el eterno retorno es así (que se lo digan a las hombreras o el pelo carado ochentero), BB está de vuelta y nosotros con él.